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Secretos de Jardín

Hace un montón de días que quiero dedicame a escribir y contarles sobre este proyecto que muchos ya deben haber seguido a través de las rede...

Seguimos trabajando!

Buen sábado! cómo andan? yo sigo con mi tarea de recuperación de postigos #soyciruja y que marido está convirtiendo en un mueble jardinero que ya les voy a mostrar lo lindo que va a quedar.

Como les compartí en los posteos anteriores reciclando y recuperar tips de Virginia Escribano directora y creativa de Aires de Bohemia que presenta su libro Muebles Recuperados editado recientemente por Editorial Albatros, ahora les comparto un tercer tip, muy claro y útil al momento de reciclar muebles! 




Cómo eliminar lustres

Por Virginia Escribano, autora de “Muebles Recuperados”, de Editorial Albatros (www.albatros.com.ar)



Un mueble lustrado puede ser de madera maciza o tener un enchapado. En cualquiera de los casos, lijar va a ser la técnica más apropiada para limpiar la pieza.

Si vas a pintar el mueble, es suficiente con lijar superficialmente hasta que la madera tenga porosidad, a esto se lo llama dar mordiente. En cambio, si el resultado que buscás es dejar el mueble con un aspecto rústico natural y claro, el lijado deberá ser más profundo. Es importante que tengas en cuenta que cuando un mueble estuvo lustrado guarda restos de tinta en lo más profundo de sus poros, con lo cual no es siempre posible llegar a una tonalidad completamente clara, ¡no te desanimes si eso pasa!

Las lijas que vamos a usar son al agua, las más económicas, no es necesario usar lijas especiales ni para madera. Siempre que sea posible, vas a lijar siguiendo la veta. La lija 80 es ideal para eliminar lustres. Una vez que hayas podido eliminar la capa de laca o barniz que tenía el mueble, podés dar terminación a la superficie y emparejar los rayones con una lija más fina. El lijado puede hacerse con la lijadora, con un taco de madera o con la mano.

La lijadora: es ideal para trabajar sobre superficies planas y grandes. Es muy fácil de usar, se apoya sobre la superficie a limpiar, y se desliza con movimientos suaves y constantes, como los que hacemos al planchar la ropa. No hay que hacer demasiada presión, pero tampoco sostenerla con debilidad. La presión debe ser justa y siempre en movimiento. No te detengas demasiado en los sectores donde el lijado quede desparejo, luego podrás terminar esas zonas con métodos manuales.

El taco: para lijar muebles más chicos o sectores que sean demasiado pequeños para la lijadora lo ideal es usar la lija envuelta en un bloque de madera. En estos casos, la superficie también deberá ser plana. El taco o lijadora manual es muy útil para no gastar la lija de forma despareja y lograr un lijado eficiente. Cuando uno agarra la lija con la mano suele hacer más presión en la zona del dedo índice, y eso produce un lijado irregular y puede lastimar o rayar la madera.

Lijar con la mano: hay lugares como molduras, tallas y sectores con relieves o profundidades a los que es imposible acceder con la lijadora o el taco. En esos casos vas a sujetar la lija con el dedo índice haciendo presión para poder hacer un lijado más puntualizado y meterte por los recovecos.

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